Primera carta de Matthew a Eliah

por Eliah Smith

Estimado amigo,

Llevo días tratando de escribir algo, cualquier cosa, pero no lo consigo. Es por ello que he decidido escribirte esta carta, para poner al fin esta pluma en contacto con el papel, que es donde debe estar.

Yo también atravieso duras circunstancias, si bien de una naturaleza diferente a las tuyas pero no por ellos menos penosas. Soy un escritor que no puede escribir, lo que me convierte en una contradicción, una contradicción viviente.

Durante mis estudios de literatura inglesa me mantuve prolífico y gané varios premios literarios. Ahora vivo y trabajo a escasos minutos de la estación de Waterloo, con lo que cumplo no uno sino los dos requisitos estipulados en tu anuncio. Desde que me mudé a Londres no he podido escribir nada que pueda considerarse aceptable, ni siquiera por el más afable de los críticos.  Me avergüenza ver estas palabras sobre el papel, pero negar los hechos tampoco me está llevando muy lejos.

Te escribo desde una cafetería, estoy sentado al lado de la ventana y miro la gente pasar esperando a que pase algo, cualquier cosa que me impacte, que me afecte y se lleve este bloqueo que me asfixia. Si no puedo escribir me ahogo. Necesito ejercer de lo que soy, escritor.

Me gustaría ser otra persona, alguien cuyo flujo existencial no haya sido interrumpido. Estoy atascado como tú estás estancado en tu cama sin poder huir. Necesito ayuda pero no sé dónde buscarla.

Un vagabundo juega con su perro en la acera de enfrente mientras un hombre gris les mira con desdén al pasar por su lado. Una anciana cruza la calle acarreando una pesada bolsa con gran dificultad pero nadie le ofrece ayuda. Un conductor incluso la increpa para que se dé prisa. ¡Bastardo!

Llueve y todo es gris. Mi interior también lo es. Espero un rayo de luz que me guie y me devuelva de nuevo a mi camino, a mi esencia de escritor, la que me pertenece por derecho. Yo no sé hacer otra cosa que escribir y tampoco deseo hacer ninguna otra cosa. ¿Cómo podría vivir sabiendo que mi talento no está siendo explotado como debería? No quiero imaginarme cada mañana vestido de gris de camino al banco o al bufete, siendo consciente de que estoy privando al mundo de mi capacidad creativa, de hacerles sentir. Sería terriblemente infeliz. Si Dios me ha dado un don debo hacer uso de él.

La responsabilidad me abruma. La vida para algunos es sencilla, mira por ejemplo al vagabundo del perro, sin una preocupación, viviendo cada día sin que nadie espere nada de él. ¡Qué paz! O la elegante señora que camina a paso ligero en dirección a alguna tienda de moda. Con sus hijos en el colegio y su marido en el trabajo, su única preocupación es que la lluvia no le estropee el peinado. ¿Será el aburrimiento el precio a pagar por un poco de paz existencial?

Ninguna persona de una mínima relevancia histórica ha llevado jamás una vida aburrida y ajena al sufrimiento. Yo pertenezco a ese tipo de personas que deciden su futuro y se atienen a las consecuencias. Yo soy como Laure Guibe, no como la señora que va de compras. Yo tomo las riendas y esperaré sentado en esta cafetería hasta que mi verdadero yo vuelva a poder plasmar todo lo que lleva dentro.

Te envío mi dirección para que puedas escribirme. Quizá algún día pueda contar tu historia y convertirte en un personaje mundialmente conocido.

Te saluda tu amigo Matthew.

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